La enfermedad del Kaiser Federico III, o de cómo un otorrino fue el culpable de la primera guerra mundial

Os dejo con una entrada invitada escrita por el Dr. Verdaguer, compañero otorrinolaringólogo y amigo mío, que ha tenido la amabilidad de colaborar con el blog.

Ahora veréis como la otorrino SÍ es importante…

Uno de los recuerdos más persistentes de mi época universitaria era como todos y cada uno de los profesores que nos daban clase nos intentaban convencer de que su asignatura era la más importante. Daba igual que fuera fisiología, bioquímica o cardiología, todas tenían razones para ostentar su supremacía sobre las demás. Los años pasaron, y ahora soy yo el que debe buscar razones por las cual mi especialidad, la Otorrinolaringología,  es la asignatura más importante que vais a estudiar durante la carrera.  Si soy sincero, aunque me gusta mucho mi especialidad, debo reconocer que no es más importante que las demás. Además carece del glamour de la Neurocirugía, no tiene transplantes como la cirugía cardíaca, tiene poca mortalidad y poco drama… Pero hay algo de lo que sí puede presumir con respecto a las demás: ninguna otra especialidad ha sido la causante de una guerra mundial (o casi).

 Emperadores alemanes del XIX

Pongámonos en antecedentes históricos. A finales del siglo XIX, Alemania era una de las potencias emergentes en Europa. Había conseguido su reunificación en 1871 bajo el reinado de Guillermo I. Su heredero, Federico, era un hombre de tendencias liberales que pretendía una democratización del gobierno alemán. Además se encontraba casado con una de las hijas de la muy británica Reina Victoria, lo cual servía como motivo de ataque por parte de los sectores más conservadores de su país (1).

Por desgracia para Federico, en 1887 y contando 55 años, comenzó con una ronquera. El príncipe fue examinado por el profesor Gehrardt, uno de los médicos alemanes más eminentes de su tiempo (recordemos que en aquella época la laringe se examinaba de manera indirecta mediante un espejillo laríngeo, invento del español Manuel García). Se observó una lesión en la cuerda vocal izquierda de unos 4 mm. Se intentó extirpar la misma por diversos medios: un lazo, galvanocauterización… todos ellos sin éxito.

Gehrardt recurrió entonces a la opinión de de Ernst von Bergmann, el catedrático de Cirugía de la Universidad de Berlín (una de las más influyentes en el mundo en aquel momento). Bergmann concluyó que se trataba de un cáncer de laringe y que el tratamiento de la misma debía ser una laringuectomía total (2).  La primera laringuectomía había sido realizada por Billroth hacía poco más de 15 años. Los resultados de la cirugía en aquellos tiempos no eran nada alentadores, ya que las hemorragias y las infecciones postoperatorias habían acabado con el fallecimiento de todos los pacientes. Es comprensible que tanto el príncipe como su mujer se mostraran reticentes a la misma y decidieran buscar una tercera opinión.

 Un médico cura, dos dudan, tres…

El elegido fue el inglés Morell Mackenzie (1837-1892). A pesar de ser una de las figuras más eminentes de la laringología en aquel momento, su elección no fue nada bien recibida. Ni por los médicos alemanes, que lo tomaron como una afrenta al saber patrio, ni por la prensa conservadora, que vio tras esta elección la “perniciosa” influencia de la mujer de Federico.

Al examinar Mackenzie al príncipe, observó un nódulo del tamaño de un guisante en el tercio posterior de la cuerda vocal izquierda con disminución de la movilidad de la misma. Al intentar extirparlo sólo consiguió tomar una pequeña porción del mismo. Mackenzie achacó su incapacidad al hecho de no disponer de instrumental propio y usar uno prestado que desconocía (como vemos, los cirujanos no han cambiado mucho en los últimos 130 años).

La muestra obtenida fue enviada al gran patólogo Virchow. Éste no halló evidencia de cáncer en la pieza, y pidió otra muestra de tejido (los patólogos tampoco han cambiado mucho…). Dos intentos más siguieron a éste hasta que se consiguió extirpar por completo la pieza. En ninguno de ellos fue capaz Virchow de encontrar signos de malignidad (3), por lo que Mackenzie concluyó que el tumor era benigno.

 Un final trágico

Nuestra historia parecía transcurrir felizmente hasta que en noviembre de 1887, encontrándose el príncipe de vacaciones en San Remo, contrajo un resfriado y desarrolló un aumento de tamaño de la glándula submaxilar izquierda. Mackenzie acudió raudo a San Remo y tras examinar a Federico, diagnosticó un cáncer de laringe, pero acusó a los médicos alemanes de haber producido con sus manipulaciones la cancerización de la lesión por él tratada antes. Ahora sí, tanto Mackenzie como el resto de médicos alemanes se mostraron de acuerdo aconsejando la laringuectomía. El príncipe volvió a negarse.

En enero de 1888, Federico expectoró una gran escara necrótica en la que no se hallaron rastros de tumor tras el análisis microscópico. En febrero el estado del paciente empeoró, y fue necesario practicarle una traqueotomía. En marzo su padre falleció, heredando Federico el trono. Sin embargo su estado era ya irreversible, y falleció el 15 de junio. Su reinado tan solo duró 99 días (4).

Virchow al final consiguió demostrar, aunque fuera postmortem, la presencia de un cáncer. En la autopsia del emperador se encontró la laringe destruida por un carcinoma epidermoide ulcerado y con metástasis ganglionares cervicales.

A la muerte de Federico, su hijo Guillermo subió al trono. Éste, a diferencia de su padre, propugnó una política mucho más conservadora a nivel interno y agresiva con respecto a sus vecinos europeos, lo que según algunos historiadores acabó desembocando, años después, en el estallido de la I Guerra Mundial el 28 de junio de 1914.

 ¿A quién le echamos la culpa?

El otro hecho que ocurrió tras la muerte del kaiser fue la polémica entre los diversos especialistas acerca de quién erró en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad (definitivamente, no son tantas las cosas que han cambiado en la Medicina en los últimos 130 años). Se cruzaron acusaciones entre Mackenzie y los médicos alemanes que defendieron la laringuectomía desde un primer momento. Es fácil, desde la mentalidad de hoy en día, juzgar negativamente a Mackenzie por el retraso en el diagnóstico del cáncer de Federico. Pero lo cierto es que siguió un criterio contemporáneo: no instauró el tratamiento hasta tener un diagnóstico anatomopatológico. De todos modos, todo jugó en contra de Federico. Las posibilidades de supervivencia del príncipe tras la cirugía, aunque el diagnóstico hubiera sido precoz, habrían sido mínimas. Asimismo habría costado imaginar un jefe de estado laringuectomizado. Tampoco sabemos si las reformas que quería hacer hubieran podido llevarse a cabo. Ni si hubieran logrado evitar la guerra que ya entonces parecía inminente. Pese a todo esto, no es raro encontrar publicaciones en las cuales se acusa Morell Mackenzie de ser el culpable de la Primera Guerra Mundial. Barriendo para casa, puestos a buscar un culpable, parece mucho más razonable acusar al patólogo Virchow, que fue incapaz de establecer un diagnóstico anatomopatológico de cáncer hasta  después de la muerte de Federico III.

Autor: Dr. José María Verdaguer, otorrinolaringólogo

BIBLIOGRAFÍA

1.    Hajdu SI. Impact on World History of the Misdiagnosis of a Cancer. Ann Clin Lab Sci. 2010 Dec 21;40(1):88–9.

2.    Perelló J. [The cancer of emperor Frederick III]. An Otorrinolaringológicos Ibero-Am. 1995;22(1):75–83.

3.    Haweis HR (Hugh R. Sir Morell Mackenzie; physician and operator; a memoir compiled and ed. from private papers and personal reminiscences [Internet]. London, W.H. Allen & co., limited; 1893 [cited 2014 Feb 13]. 422 p. Available from: http://archive.org/details/sirmorellmackenz00hawe

4.    Morell Mackenzie [Internet]. Wikipedia, the free encyclopedia. 2014 [cited 2014 Feb 13]. Available from: http://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Morell_Mackenzie&oldid=589971911

One Response to “La enfermedad del Kaiser Federico III, o de cómo un otorrino fue el culpable de la primera guerra mundial”

  1. Valeria 26/02/2014 at 12:40 #

    ¡¡¡Qué grande eres Almudena!!! 🙂 Te sigo en todos los mundos virtuales

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR